Lo que el asalariado no ve
En una nómina, la empresa paga su parte de la Seguridad Social y tú solo ves tu parte. Un autónomo paga una cuota única que cubre su cotización completa, por eso la cuota se siente mucho más alta.
De facturación a neto: las partidas
- Cuota de autónomos a la Seguridad Social.
- Gastos deducibles de la actividad (software, material, gestoría).
- IRPF, que se adelanta cada trimestre.
- IVA, que no es ingreso tuyo: lo cobras y lo ingresas.
Y piensa en el futuro: la pensión depende de lo que cotices (ver jubilación de autónomos).
Un ejemplo con números hipotéticos
De 30.000 € facturados al año (sin IVA) a lo que realmente queda, con importes inventados para ilustrar:
| Partida | Importe |
|---|---|
| Facturación sin IVA | 30.000 € |
| Gastos deducibles | −3.000 € |
| Cuota de autónomos (supuesto) | −3.600 € |
| Rendimiento antes de IRPF | 23.400 € |
| IRPF (supuesto 15 %) | −3.510 € |
| Neto anual | 19.890 € (≈ 1.657 €/mes) |
Y a esos 1.657 € hay que restar lo que un asalariado tiene incluido: vacaciones pagadas, parte de la baja pagada y la protección por desempleo.
La cuota de autónomos, la retención y los gastos reales dependen de tu actividad y tus ingresos; confírmalos con un gestor.
Preguntas frecuentes
¿Puedo ser asalariado y autónomo a la vez?
Sí, pluriactividad, aunque cotizas por ambas actividades y hay condiciones. Pregunta a un gestor antes de empezar.
¿Qué ventajas puede tener ser autónomo?
Flexibilidad y potencial de ingresos mayor, a cambio de más riesgo y de que las vacaciones y las bajas dependan de ti.
¿Necesito un gestor?
No es obligatorio, pero para una actividad con IVA e IRPF trimestral suele compensar para evitar errores y sanciones.